Cómo definir y contratar el remanente de una obra paralizada sin transferir pasivos del contrato anterior: diagnóstico, proyecto, presupuesto, Término de Referencia, pliego, riesgos y aceptación.
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El remanente de obra es el conjunto de servicios, correcciones, complementaciones, pruebas, documentos y entregas que todavía son necesarios para transformar una obra interrumpida en un emprendimiento concluido y técnicamente aceptable. No debe definirse solamente por la diferencia entre el valor original del contrato y lo ya pagado, ni únicamente por los ítems que quedaron sin medición. El remanente debe reconstruirse a partir de la condición real de campo, del proyecto vigente, de la calidad de lo ya ejecutado y de los requisitos que todavía deben cumplirse.
También es importante corregir una simplificación común: contratar el remanente no significa automáticamente realizar una nueva licitación. La Ley 14.133/2021 prevé, en el art. 90, §7º, la posibilidad de que la Administración convoque a los demás licitantes clasificados para contratar el remanente de obra, servicio o suministro como consecuencia de la rescisión contractual, observando los criterios de los §§2º y 4º. La propia ley, después de las modificaciones introducidas por la Ley 14.770/2023, también regula el aprovechamiento de saldos pendientes de liquidación y, en determinadas condiciones, la disponibilidad de esos recursos para una nueva licitación. La elección de la vía jurídica corresponde a la Administración y debe analizarse en el procedimiento competente; la ingeniería debe proporcionar la base técnica que haga ejecutable cualquiera de esas vías.
Este punto cambia por completo la estrategia. Antes de preguntar “¿cómo volver a licitar?”, el gestor debe responder “¿qué exactamente todavía debe contratarse?”. Si el saldo se lleva al mercado sin diagnóstico, el nuevo ejecutor puede recibir cantidades incorrectas, servicios degradados, interfaces indefinidas, proyectos desactualizados, equipos sin trazabilidad y responsabilidades heredadas de un contrato en el que no participó. La consecuencia puede ser un precio defensivo, exceso de salvedades, solicitudes de aclaración, baja competitividad, adendas, reclamaciones o una segunda paralización.
Por eso, la contratación del remanente debe tratarse como una nueva línea base técnica. El proceso comienza con el cierre fáctico de la condición anterior, pasa por el levantamiento de lo ejecutado y aprovechable, la revisión de proyectos e interfaces, la cuantificación del saldo real, la actualización del presupuesto, la definición de riesgos y responsabilidades, la elección de la estrategia de contratación y la preparación de un Término de Referencia o paquete técnico capaz de separar con claridad el pasivo heredado de las obligaciones del nuevo ejecutor.
El remanente de obra no es el saldo financiero del contrato
La primera distinción es conceptual. El saldo financiero informa cuánto del valor contractual original todavía no fue consumido, considerando las reglas contables y contractuales aplicables. El remanente técnico informa cuánto trabajo todavía existe para alcanzar el resultado contratado. Los dos números pueden ser muy diferentes.
Considere una obra con 70% del valor contractual ya medido. Eso no significa que exactamente 30% del trabajo deba contratarse. Parte de lo medido puede haber sufrido degradación durante la paralización; determinados servicios pueden haber sido ejecutados fuera de la revisión de proyecto que se mantendrá; algunas interfaces pueden exigir demolición y recomposición; equipos almacenados pueden haber perdido condición de uso; las pruebas pueden tener que repetirse; y servicios no previstos originalmente pueden volverse necesarios para recuperar o adaptar el emprendimiento.
También es posible la situación inversa. Un ítem puede haber sido poco medido porque su criterio de pago estaba asociado a un hito más amplio, aunque gran parte de la ejecución física ya exista. Si el nuevo presupuesto simplemente copia el saldo de la planilla, puede volver a contratar trabajo que ya está ejecutado.
Esta diferencia se explica por la relación entre el Boletín de Medición de Obras, el avance físico, los criterios contractuales y la condición actual. La medición es una evidencia histórica relevante, pero no sustituye el levantamiento presente.
La línea base del remanente debería separar, como mínimo:
| Situación encontrada | Tratamiento en el nuevo alcance |
| Servicio ejecutado, conforme y comprobado | preservar y proteger; no contratar nuevamente |
| Servicio ejecutado sin evidencia suficiente | prever inspección, prueba o recomposición documental |
| Servicio parcialmente ejecutado y aprovechable | contratar solamente la complementación y las interfaces necesarias |
| Servicio ejecutado con reparación viable | contratar la reparación con criterio de aceptación definido |
| Servicio ejecutado sin condición de aprovechamiento | prever remoción, disposición y reejecución |
| Servicio no ejecutado | integrar directamente el remanente |
| Servicio nuevo derivado de revisión de proyecto | integrar a la nueva línea base con justificación y presupuesto |
Este cuadro transforma el “saldo” en alcance. Sin él, la contratación queda dependiente de premisas que cada licitante interpretará de forma diferente.
Antes del nuevo contrato, es necesario cerrar técnicamente la condición dejada por el contrato anterior
Una obra interrumpida suele permanecer en una zona gris: existen servicios parcialmente aceptados, mediciones pendientes, materiales en campo, equipos almacenados, redlines, no conformidades, RFIs sin respuesta, cambios informales, garantías en curso y documentos que pertenecen al proceso de cierre de la contratista anterior.
La nueva ejecutora no debe utilizarse como mecanismo para descubrir lo que la Administración todavía no conoce. Ese descubrimiento debe ocurrir antes de la contratación, porque influye en el precio, el plazo y la asignación de riesgos.
El trabajo técnico de cierre debe reconstruir:
- los proyectos y revisiones efectivamente aplicables a lo ejecutado;
- los servicios medidos y sus respectivas memorias de cálculo;
- los servicios físicamente constatados;
- la situación de las no conformidades y pendientes;
- los materiales y equipos de propiedad de la Administración o ya pagados;
- los registros de pruebas, inspecciones y calidad;
- la condición de conservación durante la paralización;
- los documentos As-Built, redlines y markups disponibles;
- las obligaciones pendientes de documentación y entrega;
- las interfaces que permanecieron abiertas.
El Diario de Obra y los informes de fiscalización ayudan a reconstruir la cronología, mientras que la documentación de QA/QC en obras ayuda a evaluar si lo ejecutado posee evidencia suficiente de conformidad. El As-Built, a su vez, permite consolidar lo que realmente permanecerá incorporado.
Cuando esta reconstrucción no es posible solamente mediante documentos, el equipo debe volver al campo. Levantamiento catastral, inspecciones, apertura de elementos, pruebas y verificación de equipos pueden ser necesarios para establecer la condición que recibirá el nuevo contrato.
La frontera entre contratos debe quedar registrada. El nuevo contratado necesita saber qué condición está entregando la Administración y desde qué punto pasa a responder por los servicios bajo su responsabilidad. Cuanto más ambigua sea esa frontera, mayor será la probabilidad de que el primer evento de la reanudación sea una discusión sobre quién debía corregir un pasivo antiguo.
Levantar el estado de la obra antes de cuantificar el remanente
La cuantificación solo debe comenzar después de clasificar la condición física. La misma cantidad puede producir costos completamente diferentes según el estado en que se encuentre el servicio.
Un tramo de tubería parcialmente instalado, por ejemplo, puede exigir solamente su conclusión y prueba; puede requerir desmontaje para limpieza y nuevo montaje; o puede tener que sustituirse por incompatibilidad con el proyecto revisado. Un tablero eléctrico instalado puede estar preservado y listo para inspecciones, o puede haber sufrido humedad y requerir evaluación de aislamiento, componentes y conexiones antes de ser aceptado. Una estructura puede estar geométricamente concluida, pero requerir investigación de manifestaciones patológicas antes de recibir nuevas cargas.
La lógica del levantamiento catastral de edificaciones e instalaciones es útil para reconstruir la geometría y la configuración. Cuando la decisión también depende de pasivos, condición, riesgos, costos futuros y documentación, el trabajo se aproxima a una Due Diligence Técnica.
La matriz de campo debería permitir vincular cada ítem a una acción futura:
- mantener;
- proteger;
- documentar;
- probar;
- reparar;
- sustituir;
- remover;
- completar;
- rediseñar.
Es esta acción — y no solamente la existencia física — la que alimenta el remanente.
El proyecto debe representar la condición de reanudación, no la condición de años atrás
Una de las principales fuentes de error es utilizar como paquete de contratación los mismos proyectos que acompañaban al contrato interrumpido. Entre la primera licitación y la reanudación, la realidad puede haber cambiado.
Pueden haber surgido interferencias no registradas, cambios normativos, cambios tecnológicos, equipos descontinuados, nuevas condiciones operativas, adecuaciones de accesibilidad, requisitos ambientales o modificaciones promovidas durante la primera ejecución. Además, lo ya construido crea restricciones geométricas y funcionales que no existían cuando se elaboró el proyecto original.
El proyecto para el remanente debe partir de la condición validada y establecer claramente tres capas:
| Capa | Contenido |
| Existente a preservar | elementos aceptados que recibirá el nuevo contrato |
| Existente a intervenir | reparaciones, adaptaciones, demoliciones y reconexiones |
| Nuevo a ejecutar | servicios remanentes y cambios aprobados |
Esta separación ayuda a proyectistas, especialistas de costos y licitantes a visualizar las interfaces. En un único plano sin distinción entre existente y nuevo, aumenta el riesgo de doble conteo y omisión.
La revisión debe mantener coherencia con el Proyecto Básico y Proyecto Ejecutivo y con la madurez exigida por la estrategia de contratación. Cuando el remanente involucra muchas disciplinas, la coordinación de proyectos e interfaces asume un papel central.
No es necesario redibujar indiscriminadamente todo. El objetivo es eliminar incertidumbres materialmente relevantes para precio, ejecución y aceptación. Si un tramo existente está documentado y no sufrirá intervención, el nivel de esfuerzo puede ser menor. Si una interfaz condiciona la ejecución de varias disciplinas, debe recibir el detalle suficiente antes de salir al mercado.
Cómo transformar la condición encontrada en una planilla de remanente
La planilla debe reconstruirse servicio por servicio. La estructura presupuestaria original puede ser un punto de partida, pero no debe tratarse como límite rígido.
Cada línea debería reconciliarse con:
- cantidad contractual vigente;
- cantidad anteriormente medida;
- cantidad constatada;
- cantidad aprovechable;
- cantidad a reparar;
- cantidad a remover;
- cantidad efectivamente remanente;
- servicio nuevo derivado de revisión;
- unidad y criterio de medición futuros;
- referencia de proyecto y especificación.
En determinados casos, la mejor solución es desglosar un ítem antiguo en nuevos servicios. “Instalación completa de sistema”, por ejemplo, puede necesitar separarse en inspección del existente, sustitución de componentes, complementación de infraestructura, configuración, pruebas y documentación. Este detalle mejora la comparación de propuestas y reduce discusiones durante la medición.
La Curva ABC en obras y presupuestos ayuda a priorizar la validación de los ítems con mayor impacto financiero. Sin embargo, ítems de bajo valor pueden ser críticos para el plazo o la operación. Una interfaz de automatización, una prueba obligatoria o una autorización de la empresa de servicios públicos puede costar poco y bloquear la entrada en operación de todo el emprendimiento.
Por lo tanto, la revisión del remanente debe combinar materialidad económica, criticidad técnica e impacto en el camino de conclusión.
El presupuesto debe rehacerse a partir del saldo técnico actual
El presupuesto del remanente debe nacer de la condición actual: servicios aprovechables, reparaciones, demoliciones, nuevas interfaces, revalidaciones y cantidades efectivamente faltantes. Actualizar solamente el saldo financiero antiguo puede producir un precio de referencia técnicamente desconectado del objeto.
Presupuesto de Obras y Servicios de Ingeniería para estructurar el remanente
Después de estabilizar el alcance, entra la Ingeniería de Costos. El presupuesto del remanente no debe producirse mediante la simple actualización monetaria del saldo anterior.
Los precios de mercado pueden haber cambiado; las composiciones pueden necesitar adaptarse al trabajo en una obra parcialmente ocupada; la productividad puede ser diferente de una construcción iniciada desde cero; la movilización puede ser proporcionalmente más cara; desmontajes y protección de elementos existentes generan actividades adicionales; accesos y logística pueden haber cambiado; y pequeñas cantidades pueden perder economías de escala previstas en el contrato original.
La Investigación de Precios para Obras y Servicios de Ingeniería según la Ley 14.133 debe reflejar las condiciones reales del objeto. Cuando existan referencias como SINAPI, SICRO o bases sectoriales aplicables, deben utilizarse dentro de la metodología legal y técnica correspondiente, sin ignorar particularidades que exijan una composición propia o investigación específica.
También es importante revisar el régimen de ejecución. Una obra cuyo proyecto original tenía cantidades estables puede haberse convertido en una intervención sobre existente con mayor variabilidad. La elección entre contratación por precio global y precio unitario debe considerar la capacidad real de definir cantidades y riesgos, y no repetir automáticamente el modelo del contrato anterior.
El presupuesto debe prever, cuando corresponda:
- movilización y remobilización;
- protección del existente;
- inspecciones y revalidaciones;
- demoliciones y remociones;
- reparaciones;
- servicios remanentes;
- interfaces y provisionales;
- pruebas y comisionamiento;
- documentación y As-Built;
- capacitación y operación asistida;
- desmovilización y entrega.
La contingencia, cuando se utiliza en la planificación del emprendimiento, no debe servir para ocultar un alcance mal definido. Las incertidumbres técnicamente investigables deben reducirse antes de la contratación.
Definir la estrategia jurídica y de contratación después de conocer el objeto
Con el remanente definido, la Administración puede evaluar la vía de contratación sobre un objeto técnicamente inteligible.
El art. 90, §7º, de la Ley 14.133 dispone que la Administración puede convocar a los demás licitantes clasificados para contratar el remanente de obra, servicio o suministro como consecuencia de rescisión contractual, observando los criterios de los §§2º y 4º del mismo artículo. Por lo tanto, existe una vía legal específica que puede evitar una nueva competencia integral en determinadas situaciones.
La Ley 14.770/2023 añadió los §§8º y 9º al art. 90. El §8º autoriza, en la situación del §7º, el aprovechamiento, en favor de la nueva contratista, de eventual saldo pendiente de liquidación registrado en gastos comprometidos o en restos a pagar no procesados. El §9º prevé que, si resultan frustradas las medidas de los §§2º y 4º, ese saldo puede computarse como disponibilidad efectiva para una nueva licitación, siempre que se identifique ventaja para la Administración y se mantenga el objeto programado.
El Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), en el Acuerdo 1106/2024-Plenario, trató la aplicación de estas disposiciones en una consulta relacionada con el aprovechamiento de saldos para contratar remanentes o una eventual nueva licitación. Este referente refuerza la necesidad de analizar la situación concreta, el origen de la rescisión, el orden de clasificación, las condiciones propuestas y los requisitos legales antes de escoger el procedimiento.
El papel de la ingeniería no es determinar qué dispositivo jurídico debe utilizarse. Es garantizar que, cualquiera que sea la vía escogida, el objeto sea técnicamente contratable. Sin eso, incluso una vía jurídicamente correcta puede heredar el mismo problema que llevó a la paralización.
Cuando una nueva licitación puede exigir una fase preparatoria prácticamente reconstruida
Si la configuración del emprendimiento cambió significativamente, si el proyecto tuvo que revisarse, si el saldo antiguo ya no corresponde al trabajo actual o si las alternativas previstas para contratar el remanente no son aplicables o no tienen éxito, la Administración puede necesitar estructurar una nueva licitación conforme al procedimiento competente.
En ese escenario, no debe “reciclarse” el pliego, el TR y la planilla cambiando solamente fechas y valores. La fase preparatoria debe reflejar la nueva realidad. El Estudio Técnico Preliminar para obras y servicios de ingeniería puede necesitar reevaluar la necesidad, la solución, las condiciones existentes, las alternativas y los requisitos de contratación.
La Estrategia de Contratación en Ingeniería debe responder cómo dividir paquetes, qué régimen utilizar, qué riesgos transferir, cuáles mantener y cómo tratar interfaces con sistemas o proveedores ya existentes.
El Término de Referencia debe separar el pasivo heredado de las nuevas obligaciones
En el remanente, el Término de Referencia debe transformar la condición heredada en responsabilidades verificables. Proyecto, planilla, interfaces, medición, pruebas y documentación deben apuntar al mismo objeto antes de que la contratación llegue al mercado.
Revisión Técnica del Término de Referencia para obras y servicios de ingeniería
El TR del remanente es uno de los documentos más sensibles del proceso. Si se limita a decir que la nueva contratista deberá “concluir integralmente la obra”, estará transfiriendo al mercado una pregunta que debería haber sido resuelta por la Administración: ¿en qué condición se está entregando la obra?
El documento debe establecer una condición de entrada claramente documentada y anexar los levantamientos, proyectos, planillas y registros relevantes. También debe indicar qué deberá verificar el nuevo contratado por su cuenta, sin crear una cláusula genérica que intente transferir todo riesgo derivado de información incompleta.
El alcance contractual en ingeniería debe distinguir inclusiones, exclusiones, premisas e interfaces. En el remanente, esto gana una dimensión adicional: responsabilidades asociadas al existente.
Una matriz de frontera puede ser útil:
| Tema | Condición entregada por la Administración | Responsabilidad del nuevo contratado |
| Elementos existentes aceptados | identificados en proyecto y matriz | preservar e integrar |
| Elementos pendientes de prueba | condición e historial proporcionados | ejecutar las pruebas previstas y tratar los resultados según el contrato |
| Reparaciones definidas | solución y criterio técnico establecidos | ejecutar y demostrar conformidad |
| Materiales suministrados | inventario y condición declarados | recibir, verificar y aplicar según las reglas definidas |
| Interfaces con terceros | límites y responsables identificados | coordinar actividades dentro de su esfera |
| Documentación final | línea base de documentos disponibles | producir registros de la nueva ejecución y consolidar la entrega conforme al alcance |
Una Revisión Técnica del Término de Referencia puede verificar la coherencia entre alcance, proyectos, planilla, medición, aceptación, riesgos y anexos antes de que el documento llegue al mercado.
La matriz de riesgos debe reconstruirse para la condición existente
El nuevo contrato comienza en un emprendimiento que ya tiene historia. Esto genera riesgos muy diferentes a los de una obra en terreno limpio.
Pueden existir elementos ocultos ejecutados por terceros, documentación incompleta, componentes fuera de garantía, interfaces con equipos descontinuados, condiciones de suelo ya alteradas, licencias en renovación, pendientes con concesionarias, restricciones de acceso y pasivos de calidad.
La Matriz de Asignación de Riesgos debe identificar eventos, responsables, medidas de tratamiento y consecuencias contractuales. Un error común es utilizar expresiones genéricas como “la contratista deberá verificar todas las condiciones locales y asumir cualquier divergencia”. La visita al sitio tiene una función importante, pero no transforma automáticamente información desconocida incluso por la propia Administración en un riesgo técnicamente valorizable por el licitante.
Cuando existe incertidumbre residual legítima, el contrato necesita mecanismos coherentes para tratarla: criterios de medición, procedimientos de RFI, gestión de cambios, aprobación de soluciones, tratamiento de interferencias y documentación de evidencias.
Debe preservarse la diferencia entre riesgo y alcance indefinido. El riesgo es un evento incierto que puede identificarse y asignarse; el alcance indefinido es la falta de definición de lo que se pretende contratar. Intentar resolver lo segundo solamente con una matriz de riesgos produce propuestas incomparables.
El pliego debe evaluar la capacidad para concluir el remanente, no para repetir la obra original
Las contrataciones de remanente concentran inconsistencias entre anexos porque combinan documentos antiguos, revisiones nuevas y una condición física ya parcialmente construida. La revisión técnica cruzada del pliego identifica divergencias antes de que se conviertan en aclaraciones, impugnaciones o precios incomparables.
Revisión Técnica de Pliego y Anexos para Licitaciones de Ingeniería
La habilitación técnica debe ser coherente con las partes relevantes del objeto actual. Si la obra original tenía gran volumen de movimiento de tierras ya concluido y el remanente ahora se concentra en instalaciones hospitalarias, automatización y comisionamiento, exigir experiencia con base en el perfil histórico del contrato puede seleccionar una capacidad que ya no es la más relevante.
La definición de requisitos debe seguir los límites legales y la proporcionalidad aplicable, pero desde el punto de vista de ingeniería la pregunta es objetiva: ¿qué capacidades son indispensables para ejecutar las partes críticas que todavía faltan?
Los contenidos sobre Habilitación y Calificación Técnica y Certificados de Capacidad Técnica ayudan a separar comprobaciones pertinentes de barreras artificiales.
El pliego también debe ser coherente con el TR. Las divergencias entre planilla, proyecto, minuta contractual, cronograma y matriz de riesgos transfieren interpretación a los licitantes y aumentan las solicitudes de aclaración o impugnaciones.
Antes de la publicación, una Revisión Técnica de Pliego y Anexos puede realizar una lectura cruzada de los documentos e identificar inconsistencias de ingeniería que difícilmente aparecen cuando cada anexo se revisa de forma aislada.
Cómo evitar que el nuevo contratado herede responsabilidad por defectos que no produjo
Este es uno de los puntos más delicados en la práctica. El nuevo ejecutor debe integrar su trabajo con lo existente, pero no es técnicamente razonable tratar todo elemento preexistente como si hubiera sido ejecutado por él.
La solución es crear una condición de transferencia documentada. Antes del inicio, la Administración, el apoyo técnico y la nueva contratista deben registrar qué elementos se están recibiendo, cuáles están aceptados, cuáles permanecen bajo verificación, qué reparaciones forman parte del nuevo alcance y qué limitaciones son conocidas.
Esto no significa eliminar las responsabilidades del nuevo contratado sobre su propio trabajo o sobre daños que cause a lo existente. Significa definir el origen de la condición para que, en el futuro, una falla pueda investigarse con evidencias.
En sistemas integrados, la frontera puede ser todavía más compleja. La nueva empresa puede conectar equipos instalados por el contrato anterior y pasar a responder por el desempeño de la integración que ejecutó, sin haber sido responsable de la fabricación o instalación inicial de todos los componentes. El contrato debe especificar qué verificaciones de prerrequisito son obligatorias antes de esa integración.
La lógica de gestión de requisitos, evidencias y criterios de aceptación es adecuada para esta transición: cada requisito debe poseer una evidencia y un responsable de producirla o validarla.
El cronograma del remanente debe comenzar por las restricciones heredadas
Copiar el saldo del cronograma original es otro error frecuente. La secuencia constructiva planificada para la obra inicial puede ya no existir.
El nuevo cronograma debe considerar la condición actual, accesos, restricciones, servicios de recuperación, revalidaciones, movilización, adquisición de equipos sustitutos, aprobaciones de proyecto e interfaces con contratos paralelos.
El análisis de Planificación y Control de Obras debe identificar predecesoras reales y camino crítico actual. En una reanudación, una actividad aparentemente pequeña puede convertirse en predecesora de varios frentes porque el proceso de ejecución fue interrumpido.
Es recomendable construir una matriz de restricciones de partida con responsable, plazo, evidencia de liberación e impacto sobre el cronograma. Ningún frente crítico debería abrirse solamente con base en la previsión de que la restricción se resolverá después.
La remobilización también necesita criterios de preparación: proyecto liberado, área accesible, materiales aprobados, seguridad establecida, interfaces resueltas y documentación mínima disponible.
Medición, cambios y reclamaciones deben rediseñarse antes de la ejecución
Una obra remanente concentra mayor riesgo de divergencia de cantidad e interpretación. Por eso, los criterios de medición deben ser especialmente claros.
Cada servicio debe indicar unidad, evento de medición, documentación necesaria, pruebas asociadas y condición para aceptación. Los servicios de reparación, desmontaje, inspección o revalidación no pueden depender de criterios pensados exclusivamente para obra nueva.
El proceso de cambio también debe formalizarse. Si la nueva contratista encuentra una condición divergente, debe existir un flujo para registrar, analizar técnicamente, estimar impacto, aprobar la solución y solamente entonces ejecutar cuando corresponda. La gestión de pendientes, RFIs y no conformidades reduce decisiones informales que posteriormente se transforman en disputa.
Cuando ya existen pasivos del contrato anterior, es importante no mezclarlos con ocurrencias del nuevo contrato. Sistemas de codificación, fechas de corte y registros independientes ayudan a preservar la causalidad.
El Análisis Técnico de Adendas, Cambios de Alcance y Reclamaciones puede apoyar a la Administración cuando una ocurrencia exige reconstrucción técnica de causa, alcance, cantidades e impacto, sin sustituir la decisión administrativa ni el análisis jurídico.
La aceptación del remanente debe considerar la obra como sistema completo
El nuevo contrato puede representar solamente una parte financiera del emprendimiento, pero su entrega debe producir un activo funcional. Recibir únicamente lo que la nueva empresa ejecutó físicamente no resuelve el problema si no se comprobó la integración con lo existente.
El art. 140 de la Ley 14.133 establece la recepción provisional y definitiva en los términos aplicables y prevé pruebas y demás comprobaciones necesarias para verificar la buena ejecución. El contenido específico sobre el Art. 140 y recepción de obras debe leerse junto con la planificación del remanente.
En sistemas prediales e industriales, las pruebas deben atravesar las fronteras entre lo antiguo y lo nuevo. Un sistema eléctrico no puede evaluarse solamente por los circuitos añadidos; una automatización debe demostrar integración; las redes hidráulicas deben probar estanqueidad y funcionamiento; los sistemas de seguridad deben probarse mediante escenarios; los equipos deben operar bajo las condiciones previstas de carga e interbloqueo.
El comisionamiento de obras y edificaciones es especialmente importante cuando el remanente concluye sistemas ejecutados en diferentes contratos. El proceso ayuda a establecer requisitos, prerrequisitos, pruebas, pendientes, documentación y evidencias de desempeño.
La recepción también debe exigir documentación final coherente: As-Built, manuales, certificados, informes de pruebas, registros de capacitación, listas de pendientes y Data Book cuando corresponda. Sin esta consolidación, el emprendimiento puede terminar físicamente y continuar incapaz de operar con seguridad y mantenimiento adecuado.
Owner’s Engineering en la reanudación: integrar lo que normalmente queda fragmentado
Cuando diagnóstico, proyecto, costos, procurement, fiscalización, calidad y comisionamiento quedan fragmentados, las premisas se pierden entre etapas. Owner’s Engineering crea una línea de gobernanza técnica desde el levantamiento inicial hasta la recepción, preservando las atribuciones legales de la Administración.
Ingeniería del Propietario para la gobernanza técnica de la reanudación
La contratación del remanente atraviesa varias especialidades. El diagnóstico puede producirlo un equipo, el proyecto otro, el presupuesto otro, la licitación un área administrativa y la ejecución ser fiscalizada por diferentes servidores. Si no existe una función integradora, cada etapa puede perder premisas de la anterior.
La Ingeniería del Propietario — Owner’s Engineering puede actuar como capa técnica de integración en nombre del propietario, coordinando requisitos, interfaces, documentos, riesgos, proyectistas, presupuesto, procurement, fiscalización, calidad y comisionamiento.
En el sector público, esta actuación debe respetar la frontera legal: la consultoría no sustituye al fiscal del contrato, al gestor, a la autoridad competente, a la asesoría jurídica ni al control interno. Estructura información, produce análisis, verifica evidencias y formula recomendaciones para apoyar las decisiones de esos agentes.
Esta distinción está alineada con el art. 117 de la Ley 14.133, que admite la contratación de terceros para asistir y apoyar al fiscal con información pertinente, manteniendo las atribuciones legales de la Administración.
La ventaja de un enfoque integrado es mantener la trazabilidad desde el laudo de condición hasta la recepción final. La misma matriz que clasifica lo existente puede alimentar el proyecto; el proyecto alimenta el presupuesto; el presupuesto alimenta el TR y el pliego; y los requisitos del TR regresan como criterios de fiscalización, prueba y aceptación.
Qué contratar para estructurar el remanente antes de volver al mercado
Cuando la Administración tiene una obra paralizada y todavía no puede responder con seguridad qué falta, la primera contratación debería reducir incertidumbre, no transferirla al futuro ejecutor.
Un paquete de ingeniería consultiva para estructurar la reanudación puede dividirse en etapas:
- diagnóstico y Due Diligence Técnica: documentos, condición, riesgos y pasivos;
- levantamiento catastral y laudo de estado: existente, cantidades y aprovechamiento;
- revisión y coordinación de proyectos: condición existente, interfaces y nuevo alcance;
- ingeniería de costos: cantidades, composiciones, referencias y presupuesto;
- revisión del Término de Referencia: alcance, criterios de medición, aceptación y responsabilidades;
- revisión técnica de pliego y anexos: consistencia del paquete de contratación;
- apoyo técnico al análisis de propuestas: adherencia técnica, viabilidad y aclaraciones;
- Owner’s Engineering y apoyo a la fiscalización: gobernanza de la nueva ejecución;
- QA/QC, comisionamiento y recepción: evidencias de conformidad y desempeño;
- As-Built y handover: consolidación del activo entregado.
No todo emprendimiento exige todos estos servicios o contratos separados. La composición debe reflejar tamaño, complejidad, capacidad interna y madurez de la documentación. El punto central es que cada brecha sea asignada a una actividad antes de que comience la nueva obra.
Entregables que deberían existir antes de contratar la ejecución
Como referencia práctica, el gestor debería buscar una base compuesta, según corresponda, por:
- informe de condición y diagnóstico;
- catastro del existente;
- matriz de servicios ejecutados y aprovechables;
- matriz de pendientes y restricciones;
- proyectos revisados;
- matriz de interfaces entre existente y nuevo;
- cantidades del remanente;
- presupuesto y memoria de cálculo;
- cronograma preliminar e hitos;
- matriz de riesgos;
- Término de Referencia o especificación técnica;
- criterios de medición;
- criterios de inspección, pruebas y aceptación;
- requisitos de documentación y handover.
Cuanto más claramente el mercado puede ver esta información, menor será la necesidad de valorizar incertidumbre.
Cómo revisar el paquete antes de publicar la licitación
La revisión final no debe realizarse por documento aislado. El mayor riesgo está en las interfaces entre anexos.
El proyecto puede indicar una cantidad, la planilla otra y el TR una tercera. El cronograma puede presumir un suministro que la especificación atribuye a la Administración. La matriz de riesgos puede transferir un evento que el proyecto todavía no definió. El criterio de medición puede no reconocer actividades obligatorias para la aceptación.
Una lectura cruzada debería comprobar al menos:
| Verificación | Pregunta de control |
| Proyecto x planilla | ¿todos los servicios necesarios están cuantificados? |
| Proyecto x TR | ¿las responsabilidades y requisitos son coherentes? |
| Planilla x medición | ¿hay criterio de pago para cada servicio relevante? |
| TR x matriz de riesgos | ¿los riesgos corresponden a la información realmente proporcionada? |
| Cronograma x interfaces | ¿las predecesoras y liberaciones están contempladas? |
| Calidad x pago | ¿las pruebas y evidencias están vinculadas a los hitos correctos? |
| Handover x alcance | ¿los documentos finales y la capacitación fueron presupuestados? |
Es en esta etapa donde la revisión independiente puede evitar la reintroducción de problemas del contrato anterior. El objetivo no es hacer que el paquete sea inmune a cualquier cambio — eso sería irreal —, sino eliminar contradicciones y brechas que ya son visibles antes de la publicación.
Consideraciones finales
El remanente de obra no es un resto administrativo del contrato anterior. Es un nuevo objeto técnico formado por la diferencia entre el resultado que la Administración todavía necesita entregar y la condición efectivamente aprovechable que quedó en el emprendimiento.
Definir este objeto exige cerrar la condición heredada, levantar el existente, separar lo ejecutado de lo aprovechable, revisar proyectos, cuantificar correcciones y servicios faltantes, presupuestar la realidad actual, reconstruir riesgos, alinear TR, pliego, medición, pruebas y documentación. Solo después de esta preparación la elección de la vía de contratación puede operar sobre una base confiable.
La Ley 14.133 ofrece instrumentos específicos para contratar remanentes después de la rescisión y también regula situaciones que pueden llevar a una nueva licitación. La ingeniería consultiva no escoge la vía jurídica; transforma la obra paralizada en un objeto que puede ser analizado, valorizado, contratado, fiscalizado y recibido.
Cuando esta preparación se ignora, el nuevo contrato tiende a heredar las preguntas sin respuesta del contrato anterior. Cuando se ejecuta correctamente, el mercado recibe una condición de entrada clara, responsabilidades delimitadas y criterios verificables de conclusión. Así, la reanudación deja de ser solamente la sustitución de una contratista y pasa a ser una reconstrucción técnica de la capacidad de concluir la obra.
Referencias técnicas
[1] BRASIL. Ley n.º 14.133, de 1 de abril de 2021. Ley de Licitaciones y Contratos Administrativos. Disponible en: https://www.planalto.gov.br/ccivil_03/_ato2019-2022/2021/lei/l14133.htm.
[2] BRASIL. Ley n.º 14.770, de 22 de diciembre de 2023. Modifica la Ley n.º 14.133/2021 y otros diplomas. 2023. Disponible en: https://www.planalto.gov.br/ccivil_03/_ato2023-2026/2023/lei/l14770.htm.
[3] TRIBUNAL DE CUENTAS DE LA UNIÓN. Licitaciones y Contratos — Convocación para contratar. Disponible en: https://licitacoesecontratos.tcu.gov.br/5-11-6-convocacao-para-contratar-2/.
[4] TRIBUNAL DE CUENTAS DE LA UNIÓN. Acuerdo 1106/2024 — Plenario: contratación de remanentes y aprovechamiento de saldos. 2024. Disponible en: https://pesquisa.apps.tcu.gov.br/documento/resposta-consulta/restos%2520a%2520pagar/%2520/score%2520desc%252C%2520COLEGIADO%2520asc%252C%2520ANOACORDAO%2520desc%252C%2520NUMACORDAO%2520desc/2/sinonimos%253Dtrue.
[5] CÁMARA BRASILEÑA DE LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN. Obras públicas paralizadas en Brasil: diagnóstico, propuestas y la Nueva Ley de Licitaciones. 2023. Disponible en: https://cbic.org.br/obras-publicas-paralisadas-no-brasil-diagnostico-propostas-e-a-nova-lei-de-licitacoes/.
Preguntas frecuentes
Es el conjunto de servicios, correcciones, complementaciones, pruebas, documentos y entregas todavía necesarios para concluir la obra a partir de la condición efectivamente aprovechable encontrada. No corresponde automáticamente al saldo financiero del contrato anterior.
No. El art. 90, §7º, de la Ley 14.133 prevé la posibilidad de convocar a los demás licitantes clasificados para contratar el remanente como consecuencia de rescisión contractual, observando los criterios legales aplicables. En otras situaciones, incluso cuando las medidas disponibles no sean aplicables o resulten frustradas, puede ser necesaria una nueva licitación. La definición jurídica corresponde a la Administración en el caso concreto.
Es necesario confrontar el proyecto vigente, la cantidad contratada y medida, la condición constatada, el aprovechamiento técnico, las reparaciones, remociones y servicios nuevos derivados de revisión. La cantidad remanente resulta de esta reconciliación, y no de una simple resta de lo medido.
Las responsabilidades dependen del contrato y del caso concreto. Técnicamente, el paquete de reanudación debe documentar la condición de entrada, identificar pasivos existentes y definir qué reparaciones, verificaciones e integraciones forman parte del nuevo alcance, evitando atribuciones ambiguas.
En general, el presupuesto debe representar precios, productividades, movilización, reparaciones, cantidades y condiciones actuales. Actualizar monetariamente el saldo del presupuesto anterior puede ser insuficiente si el alcance o las condiciones de ejecución cambiaron.
Puede aprovecharse en aquello que continúa válido, pero debe confrontarse con la condición construida y con los cambios ocurridos. Interfaces, elementos existentes, equipos descontinuados, nuevas exigencias o divergencias de campo pueden exigir revisión antes de la contratación.
Debe haber una descripción clara de la condición existente, servicios a preservar, reparar, sustituir y ejecutar, responsabilidades sobre interfaces, proyectos y anexos, criterios de medición, pruebas, aceptación, documentación final, riesgos y condiciones de entrada para el nuevo contratado.
Según la situación, pueden ser necesarios Due Diligence Técnica, levantamiento catastral, laudo de estado, revisión de proyectos, ingeniería de costos, revisión del Término de Referencia y pliego, apoyo técnico a la licitación, Owner’s Engineering, fiscalización, QA/QC, comisionamiento, recepción y As-Built.
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