Procedimiento técnico de diligencia de viabilidad en la Ley 14.133: documentos, costos, productividad, BDI, cronograma, evidencias y motivación de la decisión.

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La diligencia de viabilidad es el procedimiento mediante el cual la Administración verifica, con base en evidencias técnicas y económicas, si una oferta aparentemente baja puede ejecutar íntegramente el objeto licitado en las condiciones establecidas en el pliego. En la Ley 14.133/2021, se sustenta especialmente en el art. 59, §2, y debe utilizarse para aclarar una duda objetiva sobre la capacidad de ejecución de la oferta, no para permitir que el licitante formule una nueva propuesta después de la fase competitiva.

En obras y servicios de ingeniería, el análisis exige más que comparar un porcentaje global. El art. 59, §3, determina que se consideren el precio global, las cantidades y los precios unitarios relevantes. El §4 establece el parámetro del 75% del presupuesto de la Administración, mientras que la jurisprudencia reciente del TCU viene tratando este límite como una presunción relativa de inviabilidad, con oportunidad de demostración antes de la descalificación. Esto convierte la diligencia en una etapa técnica decisiva: debe producir un proceso verificable, isonómico y suficientemente motivado para sustentar tanto la aceptación como el rechazo de la oferta.

Una buena diligencia no pregunta únicamente si la empresa “confirma el precio”. Reconstruye la lógica económica de la oferta y confronta costos críticos, productividad, movilización, materiales, mano de obra, BDI, tributos, proveedores, cronograma y riesgos con el objeto efectivamente contratado. Al final, la Administración debe poder responder, con evidencias, por qué ese precio es o no compatible con la ejecución íntegra del alcance.

Qué establece la Ley 14.133 sobre viabilidad y diligencia

El punto de partida es el art. 59 de la Ley 14.133/2021. La norma determina la descalificación de ofertas que presenten precios inviables o cuya viabilidad no se demuestre cuando sea exigida por la Administración. Al mismo tiempo, el §2 autoriza expresamente la realización de diligencias para evaluar la viabilidad o exigir que el licitante la demuestre.

Esta combinación es relevante porque evita dos simplificaciones opuestas. La primera es aceptar cualquier precio bajo únicamente porque el licitante declaró que puede ejecutar. La segunda es descalificar automáticamente sin verificar si existen condiciones económicas particulares capaces de justificar la oferta.

En el caso de obras y servicios de ingeniería, el §3 añade una exigencia técnica: la evaluación no se limita al valor global. También deben considerarse las cantidades y los precios unitarios relevantes, conforme a los criterios de aceptabilidad establecidos en el pliego. Esto significa que el análisis debe comprender la estructura de la oferta y su relación con la ingeniería del objeto.

El artículo sobre oferta por debajo del 75% y precio inviable trata específicamente el disparador porcentual. Aquí el enfoque es distinto: cómo estructurar la diligencia después de que surge la duda sobre la capacidad de ejecución.

El límite del 75% no elimina la necesidad de análisis técnico

El §4 del art. 59 establece que, en obras y servicios de ingeniería, se considerarán inviables las ofertas inferiores al 75% del valor presupuestado por la Administración. La interpretación de este dispositivo generó controversia durante los primeros años de la nueva ley.

La jurisprudencia reciente del TCU convergió hacia la interpretación de presunción relativa. En la Decisión 465/2024-Plenario, el Tribunal registró que la Administración debe dar al licitante la oportunidad de demostrar la viabilidad de la oferta. La Decisión 803/2024-Plenario reforzó la compatibilización entre el §4 y el §2 del art. 59. El material actualizado de Licitaciones y Contratos del TCU también consolida esta orientación.

En la práctica, esto exige que el gestor trate el porcentaje como una señal de alerta robusta, sin convertir el análisis en un acto mecánico. La pregunta deja de ser solamente “¿el precio quedó por debajo del 75%?” y pasa a incluir “¿qué evidencias demuestran que el precio puede sostener el objeto?”.

La diligencia debe preservar la igualdad de trato y la vinculación al pliego

La diligencia no autoriza reabrir la competencia. No puede utilizarse para permitir que el licitante cambie la solución técnica, retire obligaciones, sustituya premisas esenciales, aumente el precio, altere cantidades licitadas o rediseñe la oferta de forma que otro competidor no tuvo oportunidad de hacer.

El procedimiento debe aclarar, comprobar, detallar o corregir aspectos admitidos por la legislación y el pliego sin modificar sustancialmente la oferta. Este límite es fundamental. Cuanto mayor sea el descuento, mayor puede ser la presión para aceptar explicaciones que, en realidad, representan una nueva formación de precio. El análisis técnico debe separar la demostración de la oferta original de la reformulación de la oferta.

Cuándo abrir una diligencia de viabilidad

No toda diferencia respecto del presupuesto exige la misma profundidad de investigación. La diligencia debe ser proporcional al riesgo identificado, pero suficientemente robusta siempre que existan indicios concretos de que el precio puede comprometer la ejecución.

Algunas señales justifican atención inmediata:

  • oferta global significativamente inferior al presupuesto de referencia;
  • oferta encuadrada en el parámetro del art. 59, §4;
  • precios unitarios críticos muy por debajo de los referenciales;
  • concentración del descuento en servicios de gran impacto en la Curva ABC;
  • BDI incompatible con tributos, gastos indirectos y riesgos del contrato;
  • costos de mano de obra por debajo de mínimos, convenios o cargas aplicables;
  • materiales o equipos estratégicos cotizados en valores sin aparente respaldo de mercado;
  • productividad muy superior a la practicada sin justificación técnica;
  • movilización, administración local o logística subdimensionadas;
  • cronograma que exige recursos incompatibles con la estructura de costos presentada;
  • dependencia de subcontratación sin precios o compromisos mínimamente demostrados;
  • oferta con partidas muy por debajo y otras por encima del referencial, creando riesgo de desequilibrio de precios unitarios;
  • divergencia relevante entre composición unitaria, presupuesto sintético y cronograma físico-financiero.

El objetivo no es buscar un motivo para eliminar la oferta más barata. Es identificar si existe un riesgo objetivo que debe aclararse antes de que la Administración asuma el compromiso contractual.

Qué puede solicitar la diligencia sin transformar la oferta en otra

La formulación del requerimiento es una de las partes más sensibles del proceso. Una diligencia genérica —“demuestre la viabilidad dentro de 24 horas”— tiende a producir respuestas superficiales. Una diligencia excesivamente abierta puede permitir una alteración indebida de la oferta.

El mejor camino es vincular cada solicitud a una duda objetiva identificada por el equipo de análisis.

Memoria de formación de los precios críticos

La Administración puede solicitar el detalle de las composiciones que sustentan los precios unitarios relevantes, especialmente aquellos con gran peso en el contrato o gran divergencia respecto del presupuesto de referencia.

El detalle debe permitir verificar, según el objeto:

  • consumo de materiales;
  • productividad de cuadrillas;
  • horas de equipos;
  • pérdidas y factores de utilización;
  • costos de transporte;
  • cargas sociales;
  • gastos indirectos;
  • tributos;
  • margen o componente de remuneración;
  • precios de proveedores y subcontratistas.

El análisis no debe exigir que la estructura privada del licitante reproduzca exactamente la composición de la Administración. Las empresas pueden tener productividades, acuerdos comerciales, equipos propios, existencias, estructura tributaria y estrategias diferentes. Lo que debe demostrarse es la coherencia económica de la oferta con las obligaciones asumidas.

Cotizaciones, contratos y condiciones comerciales

Cuando un determinado precio depende de una adquisición relevante, una cotización de proveedor puede ser una evidencia útil. Sin embargo, la cotización debe analizarse, no simplemente adjuntarse.

El equipo debe verificar si corresponde al mismo producto o desempeño, cantidad, plazo, flete, lugar de entrega, tributos, vigencia y condición de pago necesarios para el contrato. Una cotización excepcionalmente baja, válida por pocos días y para pago anticipado, puede no demostrar la viabilidad de una compra que se realizará nueve meses después.

También pueden ser pertinentes contratos vigentes, facturas recientes, acuerdos comerciales, listas privadas, compromisos de suministro, evidencias de stock y documentos equivalentes. El valor probatorio depende de la adherencia al objeto y a la fecha base.

Evidencias de productividad y método de ejecución

Los descuentos relevantes pueden resultar de una productividad superior. En ese caso, la diligencia debe verificar cómo se alcanzará esa productividad.

La demostración puede incluir historial de ejecución, método constructivo, composición de cuadrillas, equipos, automatización, prefabricación, logística, secuenciación, plan de trabajo e indicadores de proyectos anteriores. Los datos deben ser comparables. La productividad obtenida en un proyecto repetitivo, con acceso libre y gran escala, puede no ser transferible a la reforma de un hospital en operación, por ejemplo.

Procedimiento técnico de diligencia de viabilidad: 7 etapas

Cuando un descuento relevante exige un análisis más allá de la planilla, la Administración necesita reconstruir la lógica de la oferta: costos críticos, productividad, proveedores, BDI, cronograma y riesgos. El apoyo técnico especializado transforma la diligencia en una matriz de evidencias capaz de sustentar la decisión administrativa.

Apoyo Técnico a la Licitación y Análisis de Ofertas de Ingeniería

La diligencia gana consistencia cuando sigue un método repetible. El procedimiento siguiente no sustituye al pliego ni a la regulación del ente, pero organiza el análisis de ingeniería de forma auditable.

1. Reconstruir la línea de base de la contratación

Antes de cuestionar al licitante, la Administración necesita conocer su propia referencia. Esto incluye proyecto, alcance, cantidades, presupuesto, fecha base, BDI, cargas sociales, cronograma, régimen de ejecución, matriz de riesgos, requisitos de desempeño y condiciones locales.

Una diligencia basada en un presupuesto inconsistente puede producir una conclusión igualmente inconsistente. Si el precio de referencia está sobreestimado, un descuento elevado puede no significar inviabilidad. Por eso, la primera pregunta es siempre si la línea de base de la Administración es técnicamente confiable.

La investigación de precios para obras y servicios de ingeniería y la estructura del presupuesto deben leerse junto con el mercado efectivamente existente en la fecha de la licitación.

2. Cuantificar dónde se concentra el descuento

El descuento global debe descomponerse. Es diferente una oferta un 20% inferior porque prácticamente todas las partidas se redujeron de forma uniforme de otra con la misma reducción global producida por tres servicios críticos cotizados a la mitad del valor de referencia.

La Curva ABC es una herramienta simple y potente en esta etapa. Permite concentrar el análisis en las partidas que más influyen en el costo. También es recomendable identificar partidas de alta criticidad técnica aunque su peso financiero no sea dominante.

La Curva ABC en obras y presupuestos ayuda a definir dónde la diligencia debe profundizar la evidencia.

3. Clasificar las dudas por naturaleza

Cada divergencia debe clasificarse. Una estructura útil separa:

  • mano de obra;
  • materiales;
  • equipos;
  • productividad;
  • logística y movilización;
  • administración local;
  • BDI y gastos indirectos;
  • tributos;
  • subcontrataciones;
  • riesgos contractuales;
  • flujo de caja;
  • cronograma.

Esta clasificación evita diligencias genéricas y permite confrontar la respuesta del licitante partida por partida.

4. Formular preguntas objetivas

La solicitud debe indicar exactamente qué duda debe aclararse y qué evidencias son adecuadas para el análisis.

En lugar de solicitar una “justificación del descuento”, es técnicamente mejor preguntar, por ejemplo, cómo el costo unitario de un determinado servicio contempla la productividad indicada, el costo de la cuadrilla, las cargas sociales, los equipos, las pérdidas, el transporte y las obligaciones del proyecto.

La pregunta no debe anticipar la conclusión ni exigir un único modelo de demostración. La empresa debe tener espacio para explicar sus ventajas económicas legítimas.

5. Verificar la consistencia interna de la respuesta

La respuesta debe cerrar matemática y técnicamente. Si la empresa presenta una cotización de material más baja, pero mantiene en la composición un consumo incompatible; si demuestra alta productividad, pero el cronograma prevé una duración convencional; o si reduce la administración local, pero propone una gran estructura de campo, existen inconsistencias que deben tratarse.

El análisis cruzado es más importante que la cantidad de anexos. Una documentación abundante no sustituye la coherencia.

6. Probar escenarios de ejecución

Una oferta puede cerrar únicamente en el escenario más optimista. La Administración no necesita exigir un margen excesivo, pero debe verificar si pequeñas variaciones previsibles vuelven el contrato estructuralmente inviable.

Según el riesgo, pueden probarse:

  • aumento moderado de la productividad requerida;
  • variación del precio de un insumo crítico;
  • retraso de movilización;
  • reducción del ritmo en áreas restringidas;
  • costo financiero derivado del cronograma de pagos;
  • sustitución de proveedor sin ventaja comercial excepcional;
  • incidencia tributaria correcta;
  • necesidad de rehacer un servicio rechazado.

El objetivo no es crear contingencias que el pliego asignó a la Administración. Es evaluar si la oferta soporta las obligaciones y los riesgos que efectivamente corresponden al contratista.

7. Motivar la decisión

El informe final debe conectar duda, evidencia, análisis y conclusión. Una decisión robusta no dice solamente “la empresa comprobó” o “no comprobó”. Registra qué componentes fueron verificados, qué documentos fueron presentados, qué inconsistencias permanecieron y por qué el conjunto es suficiente o insuficiente.

Este encadenamiento es esencial para control interno, recurso administrativo, tribunal de cuentas, auditoría y futura gestión contractual.

Cómo analizar el precio global sin ignorar los unitarios relevantes

Una conclusión sobre inviabilidad es tan confiable como la línea de base utilizada para la comparación. Cuando el presupuesto de referencia tiene cantidades, composiciones, BDI o precios desactualizados, el descuento aparente puede estar midiéndose contra una referencia incorrecta.

Presupuesto de Obras y Servicios de Ingeniería

El art. 59, §3, resuelve una cuestión común: no basta mirar solamente el total. En ingeniería, el riesgo puede estar oculto en la distribución interna de la oferta.

Una oferta global aparentemente viable puede contener precios unitarios muy bajos que se volverán críticos durante la ejecución. También puede contener partidas excesivamente altas compensadas por partidas bajas, situación que crea riesgo cuando las cantidades sufren alteraciones.

El análisis debe considerar el régimen de ejecución. En contratación por precios unitarios, la relación entre la cantidad efectivamente medida y el precio unitario contratado es central. En precio global, los unitarios continúan siendo relevantes para evaluar la formación de la oferta, el cronograma, eventuales adecuaciones y alteraciones excepcionales, aunque el régimen tenga una lógica contractual distinta.

El artículo sobre contratación por precio global frente a precio unitario detalla estas diferencias.

Los precios unitarios relevantes no son únicamente los más caros

La relevancia puede derivarse de:

  • alta participación en el valor global;
  • gran cantidad prevista;
  • alta probabilidad de variación;
  • dependencia de importación;
  • criticidad para el camino crítico;
  • baja competencia de proveedores;
  • alto riesgo técnico;
  • impacto en seguridad o desempeño;
  • concentración del descuento.

Un análisis exclusivamente financiero puede dejar escapar el componente que realmente amenaza la ejecución.

Mano de obra y Cargas Sociales

La mano de obra subestimada es una de las causas clásicas de ofertas frágiles. El análisis debe verificar salarios, beneficios, cargas, jornada, adicionales, productividad y composición de las cuadrillas.

En SINAPI, las Cargas Sociales poseen metodología propia, con grupos e incidencias que varían según la condición por hora o mensual, la localidad y el régimen. La oferta privada no necesita copiar el porcentaje de referencia, pero debe contemplar todas las obligaciones aplicables.

El contenido sobre Cargas Sociales SINAPI detalla la composición y los cuidados de aplicación.

Durante la diligencia, es recomendable confrontar:

  • categoría profesional prevista;
  • salario mínimo sectorial y convenio aplicable;
  • adicionales legales;
  • composición de las cuadrillas;
  • horas productivas consideradas;
  • absentismo e improductividades incorporadas a la metodología;
  • cargas y beneficios;
  • alojamiento, transporte y alimentación, cuando correspondan.

Una productividad elevada puede compensar un costo horario mayor; un salario inferior al mínimo aplicable no puede justificarse por productividad.

Materiales y equipos: el precio de compra no es el costo puesto en obra

Una cotización de equipo o material es solo una parte de la ecuación. El costo efectivo puede incluir flete, seguro, impuestos, descarga, almacenamiento, pérdidas, montaje, accesorios, pruebas, comisionamiento y garantía.

En equipos importados, el análisis puede exigir atención adicional a cambio, plazo de fabricación, logística internacional, tributos, nacionalización y vigencia de la oferta del fabricante.

Cuando el licitante alega compra anticipada o stock existente, la Administración puede evaluar evidencias de disponibilidad y adherencia técnica. Un stock de material similar, pero fuera de especificación, no sustenta la viabilidad.

Equipos propios y costo de oportunidad

La existencia de equipos propios puede reducir el desembolso de alquiler, pero no hace gratuito su uso. Existen combustible, operador, mantenimiento, desgaste, movilización, seguro, depreciación económica y costo de oportunidad.

Una diligencia madura no obliga a la empresa a utilizar la misma metodología de costos de la Administración, pero prueba si la ventaja alegada es real. Si un equipo es propio y está amortizado, parte del costo de capital puede ser menor. Aun así, los costos operativos y de disponibilidad deben ser compatibles con la ejecución.

BDI, tributos y gastos indirectos

Un BDI muy bajo puede ser legítimo o puede ocultar costos omitidos. El análisis debe distinguir los componentes que pueden variar según la estructura empresarial de aquellos que necesariamente inciden sobre el contrato.

El contenido sobre BDI en obras y servicios de ingeniería presenta los principales componentes y criterios.

En la diligencia, deben verificarse según corresponda:

  • administración central;
  • seguros;
  • garantías;
  • riesgos;
  • gastos financieros;
  • tributos aplicables;
  • beneficio o remuneración empresarial.

Un beneficio bajo o incluso una estrategia comercial agresiva, de forma aislada, no demuestra inviabilidad. El problema surge cuando se omiten costos inevitables o cuando la matemática depende de recuperar margen mediante aditivos, cantidades futuras o incumplimiento de requisitos.

Movilización, administración local y logística

Las obras públicas con frecuencia fallan en la viabilidad no por falta de cemento o acero, sino por costos indirectos de implantación mal dimensionados.

La diligencia debe confrontar el plan de ejecución con los gastos de:

  • instalaciones de obra;
  • instalaciones provisionales;
  • seguridad;
  • gestión y supervisión;
  • vehículos;
  • comunicación;
  • control tecnológico;
  • alojamiento;
  • transporte de personal;
  • movilización y desmovilización;
  • licencias y obligaciones específicas atribuidas al contratista.

Si la obra está a cientos de kilómetros de la base operativa de la empresa, la ausencia de una logística compatible debe explicarse. Si existe una estructura local ya instalada por otro contrato, esa ventaja puede demostrarse.

Cronograma físico-financiero y necesidad de capital de trabajo

La viabilidad no es únicamente la suma de costos. También existe el valor temporal del dinero.

Una oferta puede ser positiva en el total e inviable en el flujo de caja si exige un gran desembolso antes de las primeras mediciones. Materiales de largo plazo, movilización intensa y ciclos de aprobación pueden crear una necesidad relevante de capital de trabajo.

El análisis debe observar:

  • plazo entre ejecución, medición y pago;
  • compras anticipadas;
  • anticipos permitidos o inexistentes;
  • retenciones;
  • garantías;
  • stock mínimo;
  • desembolso de movilización;
  • curva de recursos.

El cronograma físico-financiero es una de las principales herramientas para probar la coherencia entre precio y estrategia de ejecución.

No corresponde a la Administración exigir un determinado nivel de caja sin previsión legal o del pliego. Sin embargo, cuando el propio licitante sustenta la viabilidad en una estructura financiera específica, esa premisa debe ser técnicamente coherente.

Subcontratación y proveedores estratégicos

Cuando una parte relevante del precio depende de un tercero, la diligencia debe identificar el grado de certeza de esa condición comercial.

Una cotización informal no tiene el mismo peso que una oferta formal vigente, un contrato marco, un acuerdo de suministro o un historial de compras. Esto no significa exigir siempre un contrato anticipado, sino calificar la evidencia.

También es necesario verificar si la subcontratación está permitida y si se consideraron los límites, responsabilidades y requisitos del pliego. No es válida una demostración económica basada en transferir parte del objeto a un tercero cuando el instrumento convocatorio prohíbe o restringe esa transferencia.

Matriz de riesgos y viabilidad

La oferta debe reflejar los riesgos atribuidos al contratista. Si la matriz transfiere al particular un determinado riesgo geotécnico, logístico, cambiario o de productividad, la diligencia puede verificar cómo la empresa lo consideró.

Esto no significa exigir una reserva explícita para cada riesgo. Las empresas valoran el riesgo de formas diferentes. La cuestión es identificar si la oferta depende de una premisa incompatible con la asignación contractual.

La matriz de asignación de riesgos en contratos de ingeniería debe leerse junto con el presupuesto y la estrategia de contratación.

Una de las situaciones más preocupantes ocurre cuando el precio solo es viable si la Administración asume, en la práctica, riesgos que el pliego asignó al contratista. Este tipo de premisa crea terreno para reclamaciones y aditivos después de la firma.

Qué no debe aceptarse como demostración suficiente

Algunas respuestas parecen completas, pero no resuelven la duda de viabilidad.

Declaración genérica de responsabilidad

Decir que la empresa “asume total responsabilidad por el precio” no demuestra que el precio cubra la ejecución. La responsabilidad contractual existe de cualquier forma. La diligencia busca evidencia económica, no una mera ratificación formal.

Descuento comercial sin origen demostrable

Alegar una “alianza con proveedores” puede ser válido, pero debe sustentarse cuando la ventaja es decisiva para cerrar económicamente la oferta.

Recuperación futura mediante aditivo

Ninguna demostración puede depender de la expectativa de una modificación contractual no prevista. La oferta debe ejecutar el objeto licitado en las condiciones conocidas y con los riesgos asignados.

Omisión de una obligación del pliego

Un precio bajo obtenido mediante la exclusión de una prueba, documentación, responsabilidad, movilización, garantía o servicio exigido no es eficiencia. Es una oferta para un objeto diferente.

Comparación únicamente con otras ofertas

El hecho de que existan otros precios bajos es información de mercado, pero no demuestra por sí solo la viabilidad de una empresa específica. El análisis debe considerar costos, objeto y evidencias.

Cómo registrar el análisis: matriz de evidencias

Una práctica útil es consolidar la diligencia en una matriz de trazabilidad. No necesita ser compleja; debe permitir que otra persona reconstruya la decisión.

DudaEvidencia solicitadaDocumento recibidoPrueba realizadaResultadoConclusión
Acero por debajo del referencialCotización y condición de entregaOferta del proveedorComparación de especificación, flete y vigenciaCompatibleEvidencia aceptada
Productividad elevadaMétodo e historialPlan de ejecución e indicadoresComparación con frente y recursosParcialSolicitar complemento
BDI reducidoComposición detalladaPlanilla de BDIVerificación de tributos y gastosInconsistenteNo demostrado
Movilización bajaPlan de movilizaciónCronograma y estructuraConfrontación con distancia y cuadrillaCompatibleEvidencia aceptada

La matriz también ayuda a mantener un tratamiento isonómico. Cuando la misma duda aparece en ofertas distintas, los criterios de análisis permanecen comparables.

Cómo motivar la decisión de aceptar la oferta

La aceptación necesita estar tan motivada como la descalificación cuando existía un fuerte indicio de inviabilidad.

El dictamen debe registrar:

  1. qué indicio originó la diligencia;
  2. qué partidas se consideraron relevantes;
  3. qué preguntas se enviaron;
  4. qué documentos se presentaron;
  5. qué pruebas técnicas y económicas se realizaron;
  6. qué divergencias se aclararon;
  7. qué riesgos residuales permanecen;
  8. por qué el conjunto es suficiente para demostrar la ejecución íntegra del objeto.

Si el precio quedó por debajo del 85%, el análisis también debe observar la garantía adicional prevista en el art. 59, §5. La garantía adicional no sustituye el análisis de viabilidad; son mecanismos diferentes y acumulables cuando corresponda.

Cómo motivar la descalificación

La descalificación exige un nexo claro entre la duda identificada y la insuficiencia de la respuesta.

Una motivación robusta evita expresiones vagas como “precios incompatibles con el mercado”. Debe mostrar qué costo, productividad, obligación o premisa no fue demostrada y por qué eso compromete la ejecución.

Posibles fundamentos técnicos, según el caso concreto, incluyen:

  • composición de mano de obra por debajo de los costos legales mínimos;
  • cotización de proveedor no correspondiente a la especificación exigida;
  • productividad sin método, recursos o historial que la sustente;
  • ausencia del costo de una obligación contractual relevante;
  • cronograma incompatible con la estructura de recursos declarada;
  • divergencia matemática no aclarada;
  • premisa que transfiere al contratante un riesgo asignado al licitante;
  • respuesta que altera sustancialmente la oferta original en lugar de demostrarla.

El informe debe evitar extrapolar la competencia técnica. La ingeniería produce los elementos de costo, ejecución y riesgo. La decisión administrativa y los efectos jurídicos permanecen con las autoridades competentes.

La diligencia no es negociación de precio

Después de la fase competitiva, la Administración puede disponer de mecanismos propios de negociación previstos en la Ley 14.133. La diligencia de viabilidad tiene otra finalidad.

En la diligencia, la pregunta es si la oferta existente puede ejecutarse. En la negociación, se busca una condición más ventajosa dentro de las reglas aplicables. Mezclar ambos procedimientos perjudica la trazabilidad y puede crear un tratamiento desigual.

Por ello, es recomendable que el proceso registre claramente:

  • momento del análisis;
  • fundamento de la diligencia;
  • preguntas;
  • respuesta;
  • conclusión de viabilidad;
  • eventual negociación posterior en su etapa propia.

Diligencia y recurso administrativo

Un análisis poco documentado tiende a reaparecer en la fase de recurso. Si el licitante es descalificado sin saber qué evidencias se consideraron insuficientes, aumenta la probabilidad de recurso, representación ante órganos de control o judicialización.

Cuando el procedimiento está técnicamente estructurado, la respuesta a un eventual recurso puede apoyarse en la misma matriz de evidencias. El servicio de apoyo técnico a aclaraciones, impugnaciones y recursos actúa precisamente en la traducción de cuestiones técnicas a una manifestación objetiva y trazable, sin sustituir la competencia jurídica del organismo.

El pliego debe preparar el futuro análisis de viabilidad

Los criterios de aceptabilidad, los documentos de la oferta y las reglas de subsanación definidos antes de la fase competitiva reducen la subjetividad en la evaluación. La revisión técnica del pliego permite comprobar si los anexos realmente dan soporte al futuro análisis de viabilidad.

Revisión Técnica de Pliego y Anexos para Licitaciones de Ingeniería

La mejor diligencia comienza antes de la licitación. Un pliego que no define criterios de aceptabilidad, planillas, contenido mínimo de la oferta y obligaciones técnicas hace más subjetivo el análisis posterior.

La fase preparatoria debe prever, según el objeto:

  • planilla presupuestaria y formato de presentación;
  • BDI y Cargas Sociales;
  • criterios unitarios y globales;
  • partidas relevantes;
  • documentos de oferta técnica cuando correspondan;
  • reglas de adecuación de la planilla a la oferta ganadora;
  • plazos y canal de diligencia;
  • forma de demostración de la viabilidad;
  • criterios de subsanación de defectos formales.

La revisión técnica del pliego y anexos reduce la improvisación durante la evaluación.

Cuándo la Administración necesita apoyo técnico especializado

En objetos simples, el propio equipo puede tener capacidad suficiente para analizar las respuestas. En obras multidisciplinares, sistemas críticos, infraestructura compleja u ofertas con grandes descuentos, la diligencia puede exigir ingeniería de costos, planificación, análisis de proveedores, conocimiento del proceso constructivo y lectura integrada del contrato.

El apoyo especializado puede incluir:

  • auditoría de la planilla propuesta;
  • comparación con el presupuesto de referencia;
  • Curva ABC y análisis de partidas relevantes;
  • validación de composiciones;
  • análisis de productividad;
  • verificación de cotizaciones;
  • análisis de BDI y Cargas Sociales;
  • prueba de cronograma y flujo de caja;
  • evaluación de riesgos;
  • matriz de evidencias;
  • dictamen técnico para fundamentar la decisión.

El servicio de Apoyo Técnico a la Licitación y Análisis de Ofertas de Ingeniería es el camino natural cuando el equipo público necesita soporte especializado para examinar conformidad, técnica y precio.

En procesos en los que el propio presupuesto de referencia es la principal duda, la contratación de Presupuesto de Obras y Servicios de Ingeniería o su revisión técnica puede ser necesaria antes de concluir que el descuento representa un riesgo de la oferta.

Checklist técnico para concluir la diligencia

Antes de cerrar el análisis, es útil verificar si el proceso responde a las preguntas esenciales:

  • ¿El presupuesto de referencia es consistente y tiene una fecha base adecuada?
  • ¿El descuento global se descompuso por partidas y grupos de costo?
  • ¿Se identificaron las partidas relevantes?
  • ¿La Administración formuló preguntas objetivas?
  • ¿El licitante tuvo una oportunidad efectiva de demostrar su condición económica?
  • ¿Las evidencias corresponden al mismo objeto, plazo, lugar y especificación?
  • ¿La mano de obra contempla las obligaciones aplicables?
  • ¿Los materiales y equipos incluyen logística y costos asociados?
  • ¿Las productividades poseen un método o historial que las sustente?
  • ¿BDI y tributos son matemáticamente coherentes?
  • ¿La movilización y la administración local son compatibles con el plan?
  • ¿El cronograma cierra con los recursos y el flujo financiero?
  • ¿La oferta respeta la matriz de riesgos?
  • ¿La demostración depende de un aditivo futuro o de la exclusión indebida de una obligación?
  • ¿La decisión final registra las evidencias y el razonamiento?

Si varias de estas respuestas permanecen abiertas, la diligencia aún no ha cumplido su función.

Consideraciones finales

La diligencia de viabilidad es una herramienta de protección de la contratación, no un obstáculo a la competitividad. Cuando se realiza correctamente, permite preservar una oferta económicamente ventajosa que posee fundamentos reales para practicar un precio menor y, al mismo tiempo, impide que la Administración contrate una oferta incapaz de sostener el objeto.

La Ley 14.133 exige que el análisis de ingeniería considere el precio global, las cantidades y los precios unitarios relevantes. La jurisprudencia reciente del TCU refuerza la oportunidad de demostración antes de la descalificación en situaciones de presunción de inviabilidad. El resultado práctico es un deber de análisis: el gestor necesita transformar números, planillas y declaraciones en evidencias suficientes para una decisión motivada.

La mejor práctica es simple de formular, aunque exige competencia técnica para ejecutarla: partir de una línea de base confiable, localizar el riesgo económico, formular preguntas objetivas, probar las evidencias y registrar el nexo entre hechos y conclusión. Cuando la complejidad supera la capacidad instalada del equipo, el apoyo de Ingeniería Consultiva reduce la subjetividad y mejora la defensabilidad de la decisión.

Referencias técnicas

[1] BRASIL. Ley nº 14.133, de 1 de abril de 2021. Ley de Licitaciones y Contratos Administrativos. Brasília, DF: Presidencia de la República. Disponible en: https://www.planalto.gov.br/ccivil_03/_ato2019-2022/2021/lei/l14133.htm

[2] TRIBUNAL DE CONTAS DA UNIÃO. Licitaciones y Contratos: Orientaciones y Jurisprudencia del TCU — 5.4.1 Aceptabilidad y descalificación. Brasília: TCU. Disponible en: https://licitacoesecontratos.tcu.gov.br/5-4-1-aceitabilidade-e-desclassificacao-2/

[3] TRIBUNAL DE CONTAS DA UNIÃO. Decisión 465/2024-TCU-Plenario. Representación. Relator: Ministro Sustituto Augusto Sherman. Sesión del 20 mar. 2024. Disponible en: https://pesquisa.apps.tcu.gov.br/doc/acordao-completo/465/2024/Plen%C3%A1rio

[4] TRIBUNAL DE CONTAS DA UNIÃO. Boletín de Licitaciones y Contratos 478/2024. Decisión 465/2024-TCU-Plenario: inviabilidad y presunción relativa. Disponible en: https://pesquisa.apps.tcu.gov.br/documento/publicacao/exequibilidade/%2520/DTRELEVANCIA%2520desc/5

[5] TRIBUNAL DE CONTAS DA UNIÃO. Decisión 803/2024-TCU-Plenario. Jurisprudencia sobre el art. 59, §4, de la Ley 14.133/2021 y diligencia para evaluar la viabilidad. Brasília: TCU. Disponible en: https://licitacoesecontratos.tcu.gov.br/5-4-1-aceitabilidade-e-desclassificacao-2/

Preguntas frecuentes
¿Qué es la diligencia de viabilidad?

Es el procedimiento utilizado por la Administración para verificar, mediante evidencias técnicas y económicas, si una oferta puede ejecutar íntegramente el objeto en las condiciones ofertadas. Puede exigir composiciones detalladas, cotizaciones, demostraciones de productividad y otros documentos pertinentes.

¿Una oferta por debajo del 75% debe descalificarse automáticamente?

La Ley 14.133 establece en el art. 59, §4, el parámetro del 75% para obras y servicios de ingeniería. La jurisprudencia reciente del TCU viene tratando este parámetro como una presunción relativa, y debe darse oportunidad para demostrar la viabilidad conforme al §2.

¿La empresa puede aumentar el precio durante la diligencia?

La diligencia no es una nueva ronda de formulación de la oferta. Su finalidad es aclarar y demostrar la oferta existente, respetando la igualdad de trato, la vinculación al pliego y las reglas del procedimiento. Una eventual negociación posee fundamento y etapa propios.

¿Qué documentos pueden demostrar la viabilidad?

Según la duda, pueden utilizarse composiciones detalladas, cotizaciones de proveedores, facturas, contratos, historial de productividad, plan de ejecución, cronograma, composición de BDI, cargas, evidencias de equipos propios, logística y otras pruebas adherentes al objeto.

¿La Administración necesita analizar todas las partidas de la oferta?

El art. 59, §3, exige que en obras y servicios de ingeniería se consideren el precio global, las cantidades y los precios unitarios relevantes. La profundidad debe ser proporcional al riesgo, con especial atención a partidas críticas, Curva ABC, grandes divergencias y componentes capaces de comprometer la ejecución.

¿La garantía adicional por debajo del 85% sustituye la diligencia?

No. La garantía adicional prevista en el art. 59, §5, y el análisis de viabilidad son mecanismos distintos. La garantía no convierte una oferta inviable en viable ni exime a la Administración de verificar la capacidad de ejecución.

¿Quién puede apoyar técnicamente una diligencia de viabilidad?

La Administración puede contar con equipo propio y, cuando sea necesario, apoyo técnico especializado en ingeniería de costos, planificación, presupuesto, ejecución y análisis de ofertas, manteniendo la decisión y las competencias administrativas con los agentes públicos responsables.

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